Cuidar tu piel puede ser muy simple, sin necesidad de productos complicados para conseguir una tez limpia y luminosa. Nada sustituye a unos buenos hábitos de vida.
¡A moverse!
Practicar actividad física regular mejorará claramente el estado de tu piel; al menos 3 horas de deporte a la semana aumentan la oxigenación del organismo y, por tanto, de la piel, y estimulan la síntesis de colágeno por la dermis. Un estudio realizado por la universidad canadiense McMaster en una pequeña muestra de 29 personas de 20 a 84 años, revela que es eficaz para ralentizar el efecto del envejecimiento. Otro argumento explosivo para convencer a los alérgicos. Las cremas no son suficientes, Señoras, ¡tendrán que sudar la camiseta!
¡Deja entrar el sol!
En dosis razonables, el sol es muy bueno para la salud, pero también nocivo si abusas de él, provocando un envejecimiento prematuro de la piel y un riesgo de cáncer de piel. Sí, es la misma historia para las pieles oscuras, debemos protegernos con crema solar.
Usado con sensatez, el sol permite la fabricación de vitamina D, indispensable para el buen funcionamiento del organismo.
Último punto y no menos importante, ¡ES BUENO PARA EL ÁNIMO!
¡Come equilibrado!
Tener una alimentación sana para beneficiarse de todas las vitaminas necesarias para el buen funcionamiento de nuestro cuerpo, variada, aporta a la piel luminosidad y frescura.
Así como beber aproximadamente 1 a 1,5 litros de agua al día para hidratar los tejidos y eliminar las impurezas.
¡Duerme bien por las noches!
¡Cuidado con la tez apagada y la piel flácida! Hay que dormir bien toda la noche para tener un cutis fresco y descansado. Además, el sueño acelera el proceso de regeneración celular, que puede potenciarse con el uso de una buena crema de noche.
¡Limpia tu piel!
Este paso es indispensable, se realiza con una leche desmaquillante, una espuma limpiadora o un gel, según tus preferencias y tipo de piel. Debe ser perfecto para preparar la piel para recibir los cuidados adecuados. Esto debe hacerse concienzudamente por la mañana y por la noche, tanto si estás maquillada como si no, antes de la aplicación de cualquier tratamiento. Luego, para perfeccionar, aplica una loción o un tónico y después tu tratamiento. Al aplicarlo, regala a tu rostro un masaje relajante que reactiva la circulación y relaja los rasgos. Al aplicar el tratamiento, procede siempre con movimientos circulares y suaves dirigidos hacia arriba y hacia el exterior del rostro. Tu piel estará relajada y fresca, lista para recibir el maquillaje.
¿Y tú, cuál es tu secreto para tener una piel impecable?





